Soy cobarde.
Soy cobarde. Por creerme tu dueño. Por saber dominarte a través del miedo. Lo soy por culparte de mis males. Y no ver los tuyos. Soy cobarde por no denunciar tus moratones, tus caídas por la escalera, tus resbalones en la ducha que ya nadie cree y que tú y yo seguimos ocultando bajo la cristalera agrietada de una falsa felicidad. Soy cobarde por hacer de tu vida un calvario y no reconocer lo que ha pasado nunca. Soy cobarde por no saber identificar las señales que dan tus miradas huidizas hacia el suelo y los temblores que sufres al verme llegar del trabajo o de buscarlo. Soy cobarde por no ver que estás muerta de miedo pensando si estoy borracho o no. Eso te dará una tregua. O no.
Soy cobarde por no escucharte. Soy cobarde por no ir a buscar las soluciones y ampararme en tu perdón. Sé cómo hacerlo y qué decir. Soy cobarde por ser tu problema y no saber decir no.
Soy cobarde por y no tener la capacidad ni la inteligencia para solucionarlo. Soy cobarde por no ir a la comisaría más cercana y denunciar mis/tus/nuestros malos tratos, los que te propina tu marido, o mi hermano, o mi amigo, o mi hijo...
Soy cobarde por ser cómplice, ejecutor y culpable de que estés muerta de miedo o de verdad.
Soy cobarde por pensar que tu piel y tu dignidad están para satisfacerme a mi y a mi ego. Soy cobarde por pensar que tú eres un ser de segunda categoría. Soy cobarde por no saber expresar más que con violencia un amor intoxicado de odio, quizá a mi mismo. Pero me duele tanto pegarme que prefiero no hacerme daño. Aunque me duela pegarte, sé que soy cobarde por hacerlo. Porque no entendí que nadie es de nadie.
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Hoy día (uno de los 365 en que deberíamos celebrar este día), día Internacional de la Mujer, expreso mi rechazo a la violencia como sistema de dominio, como "esclavitud del siglo XXI" y de larga historia que no sabemos paliar en el mal llamado "Primer Mundo" y por extensión al resto de la humanidad. Me indigna que las mujeres que lo merecen, por ser simplemente mujeres, cobren un 20% menos que los hombres con igual cargo.
Me molesta como hombre que se tenga en cuenta en una entrevista los planes de futuro personal de una mujer y no de un hombre si tienen pensado ser madres. Deberíamos aprender que ellas pueden con todo. Y algunos "ellos" también. Seguramente, quien respete a su mujer habrá tenido un figura ejemplar en su casa, tanto femenina como masculina. Se trata de respeto, a ti, a tu condición de ser humano, no de un ser sexuado, como pollos a los que se les separa por ser macho o hembra. ¿Qué somos, animales irracionales? Pues parece que algunos sí.
No hay más que mirar las noticias y las estadísticas para encontrar la barbaridad que sufren todavía en este país las mujeres, por el simple hecho de serlo. Según la Agencia para la los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), "el 20% de las españolas de más de 15 años reconoce haber sido en al menos una ocasión víctima de maltrato, como recibir bofetadas, empujones, tirones de pelo o puñetazos".
Por no hablar de los registros de asesinatos por violencia contra mujeres, hecha por hombres (violencia doméstica, machista o llamémosla violencia de hombres contra mujeres, aunque también la habrá a la inversa y son menos los casos, pero al fin y al cabo, todo es violencia). Los 54 homicidios, asesinatos y crímenes registrados el año pasado de esta lacra dejan un balance de más de una mujer asesinada a manos de sus parejas o ex parejas por semana. Sencillamente horroroso.
Como hombre, hijo, hermano y amigo de mujeres, me siento orgulloso de todas ellas. Por sus logros personales, profesionales y por no perder nunca la sonrisa y hacer que la otra mitad (menos de la mitad) de la población tengamos a nuestras aliadas en casa. No hoy, si no siempre es el día de la mujer y del hombre. Nosotros junto a ellas. Y ellas junto a nosotros. Queda mucho por hacer. Hagámoslo juntos.
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