Todo el mundo sabe de todo: todo el mundo
conoce los argumentos de las películas, las críticas y las contra críticas de
los expertos; todo el mundo conoce los efectos secundarios de los fármacos en
pruebas, hacen un análisis profundo dos o tres líneas después de empezar a leer el
prospecto; todo el mundo conoce la sentencia firme de los hechos que están
siendo probados en plena instrucción de un caso que todavía no ha sido ni denunciado; el mundo entero sabe la virtud del que no ha nacido y merece una
oportunidad para nacer y en cambio condena la maldad supuesta de aquel que ha definido como peligroso por el simple
hecho de venir de más allá de la frontera que ha decidido poner justo
donde le sale de las narices para delimitar quién sí y quién no. Me agotan los listos y los prejuicios.
Me agotan los
extremos aunque los veo necesarios, pero me agotan los que van de listos sin saber
que todo lo que saben es impuesto. Al 21% la mayoría de las veces. Mediante productos de Mas Media, que comercializamos sin saber que lo hacemos porque otras mentes un poco más inteligentes, retorcidas, deshumanizadas, pero al fin y al cabo mucho más inteligentes que las del resto de los ciudadanos de a pie, han decidido que comercialicemos. Que nos traguemos. Que defendamos en la barra del bar de nuestro pueblo. Ahora,
parece que se rebajan las lecturas. Buena noticia, sin duda. Es verdad que
cuando no hay mayorías absolutas, todo se puede negociar.
Aún con todo,
me agotan las obviedades, las insinuaciones de que somos gilipollas y "que
mientras el mundo gire, da igual el color que tenga".
A mí me da igual y habrá quien piense que el que le agote sea yo con tanta monserga. Cierto. Pero yo escribo para desahogarme de tanta injusticia, desajuste e inmoralidad social. después que cada uno, se vaya al trabajo o a la mierda, por donde le plazca.
Yo seré pobre toda
la vida, porque soy inconformista, a veces demasiado. Desde un prisma puramente
moral. Materialmente, soy mucho más que pobre y mucho más que rico, dependiendo
con quien me compare. Y ese es el verdadero problema, en mi opinión. La comparación con el de al
lado, pero casi siempre con el de "al lado" que estrena cada dos años
un coche nuevo; o el de "al lado" que demuestra que ha logrado un
trabajo bien remunerado; o el de "al lado" que viaja sin parar por
todo el mundo...
Ese es el
problema: que nos comparamos con lo que vemos externamente de los demás sin
saber por ejemplo si el que cambia el "carro" cada dos años es porque
trabaja 12 horas al día en la carretera buscando clientes a los que vender sus
productos; o si quien gana el triple que yo es porque se ha pasado 15 años de
su vida trabajando y estudiando al mismo tiempo para pagarse una carrera, un
master, un doctorado...; o si quien viaja "around the world" lo está
haciendo dejando a su familia y amigos para emprender otra iniciativa no
gubernamental con la que ayudar a paliar injusticias, también around the world.
Me agotan las
premisas sin fundamento, los prejuicios por color o por el coche que se conduce
y las expectativas cinematográficas. La película nos la montamos en nuestra
cabeza. No somos más ni menos que lo que aceptamos de nosotros mismos, lo que
amamos de nosotros mismos
Y si no te amas, no pretendas tener aquello que te haga feliz, porque una vez lo consigas, necesitarás lo que otro vecino, compañero de trabajo o familiar tenga en su poder y la vida, entonces se convierte en el más puro vicio de un capitalismo rancio y eterno...
Vive con lo que tengas, con lo que te hayas ganado, con lo que merezcas y no te compares con el resto por aquello material y superfluo, porque puede que no veas el sufrimiento de quien teme perder todo lo que sólo ha podido conseguir con dinero.