lunes, 19 de diciembre de 2016

No compares!!

            Todo el mundo sabe de todo: todo el mundo conoce los argumentos de las películas, las críticas y las contra críticas de los expertos; todo el mundo conoce los efectos secundarios de los fármacos en pruebas, hacen un análisis profundo dos o tres líneas después de empezar a leer el prospecto; todo el mundo conoce la sentencia firme de los hechos que están siendo probados en plena instrucción de un caso que todavía no ha sido ni denunciado; el mundo entero sabe la virtud del que no ha nacido y merece una oportunidad para nacer y en cambio condena la maldad supuesta de aquel que ha definido como peligroso por el simple hecho de venir de más allá de la frontera que ha decidido poner  justo donde le sale de las narices para delimitar quién sí y quién no. Me agotan los listos y los prejuicios.

            Me agotan los extremos aunque los veo necesarios, pero me agotan los que van de listos sin saber que todo lo que saben es impuesto. Al 21% la mayoría de las veces. Mediante productos de Mas Media, que comercializamos sin saber que lo hacemos porque otras mentes un poco más inteligentes, retorcidas, deshumanizadas, pero al fin y al cabo mucho más inteligentes que las del resto de los ciudadanos de a pie, han decidido que comercialicemos. Que nos traguemos. Que defendamos en la barra del bar de nuestro pueblo. Ahora, parece que se rebajan las lecturas. Buena noticia, sin duda. Es verdad que cuando no hay mayorías absolutas, todo se puede negociar. 
            Aún con todo, me agotan las obviedades, las insinuaciones de que somos gilipollas y "que mientras el mundo gire, da igual el color que tenga". 
           A mí me da igual y habrá quien piense que el que le agote sea yo con tanta monserga. Cierto. Pero yo escribo para desahogarme de tanta injusticia, desajuste e inmoralidad social. después que cada uno, se vaya al trabajo o a la mierda, por donde le plazca. 
           Yo seré pobre toda la vida, porque soy inconformista, a veces demasiado. Desde un prisma puramente moral. Materialmente, soy mucho más que pobre y mucho más que rico, dependiendo con quien me compare. Y ese es el verdadero problema, en mi opinión. La comparación con el de al lado, pero casi siempre con el de "al lado" que estrena cada dos años un coche nuevo; o el de "al lado" que demuestra que ha logrado un trabajo bien remunerado; o el de "al lado" que viaja sin parar por todo el mundo... 
            Ese es el problema: que nos comparamos con lo que vemos externamente de los demás sin saber por ejemplo si el que cambia el "carro" cada dos años es porque trabaja 12 horas al día en la carretera buscando clientes a los que vender sus productos; o si quien gana el triple que yo es porque se ha pasado 15 años de su vida trabajando y estudiando al mismo tiempo para pagarse una carrera, un master, un doctorado...; o si quien viaja "around the world" lo está haciendo dejando a su familia y amigos para emprender otra iniciativa no gubernamental con la que ayudar a paliar injusticias, también around the world. 


            Me agotan las premisas sin fundamento, los prejuicios por color o por el coche que se conduce y las expectativas cinematográficas. La película nos la montamos en nuestra cabeza. No somos más ni menos que lo que aceptamos de nosotros mismos, lo que amamos de nosotros mismos 

Y si no te amas, no pretendas tener aquello que te haga feliz, porque una vez lo consigas, necesitarás lo que otro vecino, compañero de trabajo o familiar tenga en su poder y la vida, entonces se convierte en el más puro vicio de un capitalismo rancio y eterno...
Vive con lo que tengas, con lo que te hayas ganado, con lo que merezcas y no te compares con el resto por aquello material y superfluo, porque puede que no veas el sufrimiento de quien teme perder todo lo que sólo ha podido conseguir con dinero. 


domingo, 27 de noviembre de 2016

Un sueño bastante raro



He tenido un sueño bastante raro. Os cuento. Resulta ser que soy un tipo antisocial, con muchos ideales que como pájaros que vuelan en mi cabeza, acaban depositando sus heces en mis manos y en mi moral. No es que sea un tipo gracioso, ni el hombre más bello de la tierra. Ni de lejos. Pero no me considero mala gente, un poco vago, sí y sobre todo peleón, de los que escucha aunque sean barbaridades lo que toque oír y luego, acertada o desacertadamente emite un veredicto, crea una opinión, expone un prejuicio ( "pre" por aquello de no escuchar, habitualmente, las dos o tres partes implicadas o las que sean).

Me meto en el meollo de la cuestión y me requiso el orgullo para esta ocasión. Toca disfrutar. Es una cena donde encuentro todo tipo de ex: Ex amigos de categoría infantil, ex familiares, ex compañeros de celda, ex amigos de toda la vida, ex hermanos para las aventuras, ex novias que nunca debieron serlo, ex profesores que tampoco debieron serlo, ex parejas que nunca deberían haber sido ex... En fin, un montón de gente invitada a no sé qué tipo de fiesta creada por mi subconsciente.
La molestia es ser ignorado por mis propios SIMS. Al cabo de un rato de soñar, sigo soñando, veo el despertador de reojo, son las 06:33 horas de la madrugada de un lejano 08 de diciembre de 2014 y apenas entiendo porque he venido a esta fiesta. Hay eventos a los que no hay que acudir aunque seas el organizador-creador. Y lo siento todavía con más fuerza, ahora que llevo un tiempo analizando aquello de estar en el mundo al que se pertenece. Llevo tiempo cicatrizando las heridas de aquella aventura de estar donde no se debe.

Voy vestido con una camisa a cuadros de esas que puedes utilizar como sobre camisa o "a pelo". Y debajo un pantalón de runner, vamos, de salir a correr. Corto, muy corto. Demasiado corto. Con él, se me ven hasta las heridas de cada pinchazo de adrenalina que me doy antes de cada comida para aguantar el ritmo de un mundo que me aburre y del que soy adicto.

Los músculos han decidido darse de baja de mi cuerpo, al igual que mi sonrisa. Por eso he tenido la obligación idealista de comprarme unos músculos nuevos, un poco más grandes que los que tenía adheridos a mi piel. Y una sonrisa nueva, mucho menos pronunciada que la que solía lucir, pero más sincera y que he adoptado como la verdadera forma de expresar mis sensaciones.

Acaban los actos, las celebraciones, acaban los días y los meses, los años pasan como si no les importara pasar y con ello van pasando los sueños y los engaños. Ambos son mentiras que nos decimos a nosotros mismos para soportarnos frente al espejo.

No entiendo la frustración que se supone que siente ese que soy yo. Le veo desde enfrente de mí mismo y a veces me reconozco, me soporto, incluso hay momentos en que me llega a gustar algunos de sus ideales y pensamientos. Pero la mayor parte del tiempo creo que me pasa como al resto de los que le/me rodean: No soportamos su apariencia de arrogante engreído (aunque sólo sea un disfraz en el que cobijarse por su timidez indiscutible), su cara seria de poco amigos (y cada vez menos) y sus manos llenas  de palabras que nadie le oirá decir pero que algunos sí que leerán tras un epitafio corto pero aún lejano para ser usado: "Sí, fui yo, lo reconozco. Ahora es tarde para culpas y penas".

Que tengáis un buen despertar de los sueños de la realidad. Como veis yo me he levantado rajado por la mitad,  por la cuchilla de mi propio veredicto. Pero a pesar de todo, aprecio la vida porque hay "más de cien mentiras que valen la pena...".