martes, 14 de febrero de 2017

"Una noche por Malasaña"

           Te voy a contar mi sueño de ayer, en el que tú eras la protagonista.  Recuerdo que estábamos de fiesta. Una de esas noches de ir a mil garitos con música en la cabeza y el ritmo en los pies. Bailábamos juntos y separados, mezclados entre nuestros amigos. Esos amigos que me habías presentado un tiempo atrás. Reíamos como si fuera el último día en la tierra, con ganas, como locos. 
      Me presentabas a todas tus amigas con las que te ibas encontrando por la calle Huertas. Algunas eran más altas que tú y que yo; otras eran morenas, tanto como el negro de la noche de Madrid; casi todas eran de tu misma energía y alegría, con una vitalidad que me hechizaba en pocos segundos. De repente, una mano toca mi espalda, me doy la vuelta y es tu chico, tu novio, un tipo al que aprecio y admiro, por saber llevarte de la mano sin apenas tocarte. Le doy un abrazo. Y me cuenta que estáis pensando en iros a vivir juntos. Me alegro mucho por fuera. Por dentro, ya es otra cosa.  
     Subimos la Gran Vía hasta llegar a Malasaña. Nos perdemos entre locales cerrados desde hace años y los nuevos que están de moda para gente que busca divertirse en la capital. El ambiente nos lleva a uno en concreto, no recuerdo bien el nombre, pero sé que me gusta. Por su aspecto, por su decoración, por la cara de felicidad de la gente que está fumando rápido afuera, para volver a entrar dentro y seguir bailando.  Saludas, justo antes de entrar, con mucho afecto a una antigua compañera tuya de facultad. Me la presentas casi en exclusividad. Me vendes, casi, como el tío de sus sueños. Me sonrojo y se sonroja, reímos y nos damos dos besos que son más largos y cariñosos de lo habitual. Entramos al garito y la luz azul del antro me cautiva todavía más. Pedimos en la barra cualquier cosa que no sea un Gin Tonic, lo odio y sobre todo odio que algo sea tan "cool" porque está de moda. Pido mi vodka rojo con redBull y le pregunto a la camarera si puede ser Sin Azúcar. Ya puestos. La chica ni me atiende. Muy guapa, pero debe estar hasta las narices de que tíos pesados la intenten vacilar. En un segundo intento, se gira después de cobrar a otros dos chicos, mucho más atractivos que yo y les atiende con una sonrisa. Le pido que me atienda con esa misma sonrisa a mí. Lo conseguiré. Estoy 'on fire'!
     Horas después de empezar la noche, la última amiga que me presentaste me dice que si nos vamos fuera a tomar un poco el aire. Sí, por supuesto. Yo también necesito un poco de oxígeno. Hablamos sobre como nos conocimos tú y yo, sobre qué clase de relación habíamos tenido tú y yo, si alguna vez había pasado algo entre nosotros. Le respondo que eres algo más que una amiga y mucho más que una pareja... Sin serlo. Y no, nunca nos habíamos liado ni nada de eso. Igual aquí debería de haberme ahorrado aquello de "porque ella no ha querido". Con haberlo pensado únicamente, hubiese estado bien. 
      Pero por alguna extraña razón, ni hubo rechazo ni decepción por parte de tu amiga. Diez minutos después de salir a "tomar el aire" , me dijo que le parecía muy simpático y guapo. Le contesté que ella era la chica más guapa e interesante que había conocido aquella noche. Se acercó y me dio un beso en la mejilla. Se apartó. Le acaricié la mano y miro lo que hacía. Levantó de nuevo los ojos y me miró como un poco más entregada a una caricia mayor. Acaricié su cara, la acerqué a la mía y le di un beso que aún hoy, aún ahora recuerdo como si hubiese existido. Recuerdo su sabor, su textura, su suavidad y su intensidad. Se apartó. Y cuando abrí los ojos eras tú. Volviste a besarme y me decías que en realidad, sí tenías ganas de hacer el amor conmigo. Pero no podías amar a dos personas con un sólo corazón.
Llevo todo el día despierto, relamiéndome los labios por si pasó de verdad. 
Nunca un beso que he soñado, lo he recordado al despertar. Por eso me pregunto, ¿Qué significan los besos que sueñas y que recuerdas cuando despiertas?"

No hay comentarios:

Publicar un comentario